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Miedo

Cuando me abrazas yo siento algo, como un sentimiento de soledad y desprecio por el dolor tan intenso que provocaste tú en mí. Cuando me miras yo pienso que no habrá más que un «lo siento yo es que no supe no hacerlo, yo es que no supe vencerlo, ese impulso dentro de mí». Cuando me empujas yo siento un claro desvanecimiento; me dejo invadir por el miedo de que la presión en mi cuello esté controlada por ti.

Hipócrita

Por la mañana retuiteaba historias sobre mujeres valientes e independientes que parecía admirar. Por la tarde bailaba cogiendo por la cintura de la manera más pura a una mujer de verdad. Y por la noche violaba a una mujer tan bella que a la noche y a las estrellas la solía comparar.

Nunca

Quién soy. Quién eres. No me reconozco en esta piel. No nos reconozco. Ya no existimos, no somos como un día fuimos. No soñamos, no soñamos juntos. Nos hemos separado, arrancado nuestros lazos. Nos hemos despegado, nuestras manos ya no se tocan. Ya nunca se tocarán. Ya nunca sentiré tus dedos recorriendo mis mejillas. No escucharé el murmullo de tu voz. Ya no podré abrazarte, nunca podre besarte. Ya no podré escuchar el latido de tu corazón. Ya no existimos. No existes, no aquí. Estás lejos, inalcanzable como en otra dimensión. Ya no es posible, ya lo rompimos. Ya lo tiramos, ya lo desquebrajamos. Ya no es posible, ya nunca más. Nunca más oiré tu voz decir te quiero. Ya nunca más veré tus ojos iluminarse al contacto con los míos. Ya nunca, nunca.  Ya nunca habrá un nosotros.

Me desvanezco.

De repente aparecieron aquellas imágenes. Los edificios iluminados por la luna, los letreros de luces de neón. Aparecieron los coches, los taxis, aquella estación. Y a mi lado apareciste tú, callado. Me mirabas sonriendo y tus ojos decian te quiero. Pero de pronto desapareciste, desaparecí yo. Ya no estaba allí. Todo aquello parecía un sueño, algo irrealizable, nunca había pasado. Y sin embargo lo recuerdo como si siguiera sentada junto a ti en aquel autobús errante a las 2 de la mañana. Siento que te abrazo cada vez que desapareces. Me arrancas un pedacito de ti cuando olvido un detalle, un nombre, una fecha, un cartel; el sabor del chocolate mezclado con tus labios. El olor de tu cuello color café. Y por un segundo muero, muero en el instante en el que despierto. Muero en cuanto me desvanezco y aparezco aquí, sola, a oscuras, pensándote.

Antes de perderme.

Antes de perderme necesito encontrar una palabra que me libere. Antes de perderme necesito sentir ese olor a independencia. Antes de perderme quiero recordar y llorar lo que haga falta. Antes de perderme quisiera tener una nueva conciencia, un nuevo amanecer.

Un día.

Un día me quisiste. Te despertaste pensando en mí, sonreiste al recordarme. Quizás escucharas aquella canción. Un día me quisiste. Y por eso me mirabas de aquella manera. Por eso me abrazabas, me besabas. Un día me quisiste. Y quizás no fuera más que un sentimiento pasajero. Quizás solo durara un mes, una semana. Y sin embargo, un día me quisiste. Y, para mí, tan solo eso es suficiente. Ahora lo entiendo, lo entiendo todo. Tú... un día me quisiste,                                  tal y como yo te quise.

La distracción de la conciencia.

Me distrae cada compás de tu corazón bajo las sábanas desperdigadas  por la cama. Me distraen tus ojos claros cuando me miras  sin querer. Me distraen  los buenos días, los mediodías, las buenas noches; se hizo de día. Me distrae cada sonrisa que se esconde bajo tu apariencia indiferente. Me distrae cuando me abrazas y me dices que me odias y que soy idiota. Porque sé que aunque  te escondas, aunque no quieras que lo sepa. Porque sé que aunque lo escondas, aunque no  quieras que  yo sepa. Porque sé; aunque realmente es solo una sensación.  Porque sé que en tu mirada hay cariño disfrazado. Hay amor y no es el mío. Hay calor, no  todo es frío. Aunque quieras esconderte aunque  no entiendas por qué, la sonrisa tras tu cuello es tu sonrisa también. 

No quiero.

Quiero ver tus fotos y reír cuando los  recuerdos de algún día se estanquen en mis pupilas.  Quiero ver tus fotos y sonreír cuando tus palabras se repitan durante  el día. No quiero no debo sentir que la memoria me deja sin vida. No quiero no puedo vivir como si la vida me hubiera mentido. No quiero no puedo sonreir sin saber si tú  estás también sonriendo. No quiero  no debo  sentir que la memoria te odia te olvida.

Asonancia en el olvido

No puedo sentir tan pronto déjame llorarte  un rato más no puedo olvidarte ya, no no puedo quererte  como si  yo no existiera y tú fueras un fantasma en el olvido de la memoria que un día tuve en lugar del  pensamiento ya no pienso en  desaparecer tras un 'algún día volverás' porque eso ya no existe, en el lugar en el que fuimos ha nacido un nuevo germen de algo diferente que no es amor ni quizás lo será quizás no quiera que  lo sea nunca porque no puedo pensar en cómo tu ya no me amas ya no estás, ya no te aguantas, ya dices lo que  quieres hacer y yo no estoy en  esas ideas y esos sueños que  nunca fueron míos  pero que compartí contigo ven no puedo escribir  sin pensar que estas palabras se harán ceniza cuando tú sepas que yo nunca escribi por ti nunca pude decirte  que escribo por mí escribo porque yo no sé cóm...

Compañía

Tus ojos: sonríen, me miran, me escrutan, me miman, me admiran, me besan, me tocan, me empujan, me tiran, me cogen, me inspiran. Tus labios:  se ríen, me rozan, me abrazan, me hacen compañía. Tus labios: me besan, me miman, me tocan, me rozan; todo en simetría. Tus ojos  me miran. Hazme compañía.