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No te merezco.

Tus lágrimas amargas, los abrazos de adiós. No los merezco. No te merezco. Las caricias infinitas, el cariño desbordado.  No lo merezco. No te merezco. Tu miedo a perderme, tu miedo a quererme. No lo merezco. No te merezco. El dolor y la mentira, el pesar y la tortura. No los mereces. No te merezco. El perdón y la ternura, el amor y la ventura.  No los merezco. No te merezco. No te merezco.

Eras poesía.

Tus ojos, claros, se enternecían; eras poesía. Tu lengua, dulce, se entretenía; eras poesía. Tus manos, firmes, se entreveían; eras poesía. Eras poesía cuando llovía, eras poesía bajo el cristal. Eras poesía al final del día; eras poesía, y nada más. Pero al levantar los ojos hacia ti; al querer mirar y descubrir tu identidad; entonces, me di cuenta de que, en realidad, tu poesía no vale nada si no veo en tu mirada ningún atisbo de él.

Suspiro

El toque de tu piel mezclado con mis cosquillas; las manos sobre el papel pintado de tus costillas. La caricia del pincel templado de tu saliva; las manos en la pared, tu boca sobre la mía. Un suspiro y, después, un silencio nublado; la soledad del ayer. Un suspiro y, después, un grito ahogado; me olvidarás otra vez.

Poesía

El sonido de tus dedos tecleando es poesía en el silencio de este sordo  mediodía.

Lejos

Lejos;           en otro país,                               en otra ciudad,                                                       en otro universo. Lejos;           en otro tiempo,                                    en otro espacio,               ...

Flashback

Apaga la luz y siéntate cerca, extiende los brazos y tócame, cierra los ojos y bésame, hagamos una noche eterna.  Enciende la luz y acércate, no tengas vergüenza, abre los ojos y mírame, hagamos una noche eterna. Apago la luz y te siento cerca; encojo los brazos y lloro, porque al cerrar los ojos haces que todo me duela. Enciendo la luz y me besas; me invade la sorpresa y abro los ojos al vernos tan juntos en mis pensamientos.

Escalofrío

Un escalofrío invisible recorre mi espalda cada vez que tú me abrazas. Un escalofrío invisible recorre mi espalda cada vez que tú me besas. Un escalofrío  invisible recorre mi espalda cada vez que tú me empujas. Un escalofrío  invisible recorre mi espalda cada vez que tú me humillas. Un escalofrío invisible recorre mi espalda cada vez que tú me tocas. Un escalofrío  invisible recorre mi espalda cada vez que tú me estrechas. Un escalofrío invisible recorre mi espalda cada vez que tú me aferras. Un escalofrío invisible, inaudible, imperceptible, como un grito ahogado en mi garganta. Un escalofrío  invisible, inaudible, imperceptible, como mis heridas bajo la piel delicada.  Un escalofrío   invisible, inaudible, imperceptible, indescriptible, en palabras con sentido.  El escalofrío siempre es el mismo; no impo...

Inesperado

Un encuentro inesperado en el medio de una calle,  las miradas de soslayo; tú te giras esperando que, mientras te alejas,  yo te esté mirando. Y así es; me has sorprendido observando ensimismada ese cuerpo que sin miedo,  sin temor a avergonzarse,  se ha girado a contemplarme con ojos apasionados. A veces las conexiones entre dos desconocidos son más fuertes que los lazos que unen a dos amantes que se han vuelto indiferentes al sonido de sus pasos.

Sombras

Ya no eres tú, ya no soy yo, yo no soy yo; solo soy sombras. Las pupilas de la gente, vagas, inertes, bajo la misma luna indiferente. La piel marchita como las ondas que crecen solas bajo el enigma  de una voz sorda. El aroma del alba se vuelve amargo en cuanto guardo bajo mi cama el corazón. Ya no eres tú, ya no soy yo, yo no soy yo; solo soy sombras

Arde

Cuando veo otras caras mirarse, otros labios besarse, otras miradas encontrarse. Cuando veo otros cuerpos abrazarse, otros párpados cerrarse, otras pupilas desnudarse. Cuando veo otras manos entrelazarse, otros ojos entrecerrarse otros amores forjarse. Siento la rabia al instante, los labios entrecortarse y las palabras morir. Siento la mecha que arde, que muere tras los desgastes que provocaste tú en mí.